Cementerio Judío

De momento, el cementerio más bello que he visto en mi vida – No he visto tantos. Es un cementerio judío y está en el mismo barrio de Berlin que el Friedshofpark, Prenzlauer Berg. Me gustaría saber por qué me parece “bello” y como es alemán me pongo a pensar en la idea de belleza kantiana, desde la vaga noción que la gente tenemos de lo bello kantiano-me refiero más a la que corre por los bares cuando se habla de Kant que a la que detalladamente explicó Kant en su Crítica del Juicio.

La belleza de este lugar no viene del equilibrio ni la armonía. Está viejo, muchas lápidas y estatuas rotas, el tiempo las ha vencido y las ha absolutamente cubierto de hiedra.

Cementerio Judío

Siguiendo con Kant según los bares, lo bello es una exclamación asombrada del sujeto, dices que algo es bello y quieres que tu arrebato sea universalmente verdad…todo eso. Pero no acaba de haber verdad ni siquiera para ti mismo, ya que cada lápida y cada estatua pelean para llamar tu atención y que digas ¡oh eres bello! ¡oh, lo otro no era tan bello, tú eres aun más bello! Te lías. Te das cuenta de que el juicio estético se eleva y cae continuamente.

Cementerio Judio Detalle

La otra noción común de lo bello es que es desinteresado. ¿Por qué parece bello en este cementerio el que esté todo roto?. Hecho polvo. Las lápidas están por los suelos. La escritura se ha borrado o bien no se lee porque está en hebreo. Sus funciones originales se han perdido y no sirve para lo que sirvió: informarnos de quien era quien, honrar las genealogías… Bueno, puntualizo: la fundación de estudios judíos que lo restaura sí le dará uso investigador. Pero para el ciudadano paseante toda utilidad está despojada. En otros cementerios la información de las lápidas nos lleva a lo interesante, nos apartan de disfrutar lo bello. Aquí solo son letras.

También  los árboles, muy altos, que hacen que la luz se filtre en tajos.  Los árboles tan altos podrían llevarnos a una idea de gran Naturaleza, donde somos muy pequeños pero nada de esto llega a ocurrir porque ya se ocupa la hiedra a nuestros pies y la belleza- que puede ser la superenemiga de lo sublime- de reconducirnos a la medida de nuestro metro y medio.

Cementerio Judío. Detalle lápida

El cementerio es de 1880, y en Berlin viéndo este lugar me di cuenta de que sabía muy poco del Romanticismo. Tengo una noción paleta y española, la misma que en el Museo Romántico de Madrid, ahora cerrado, recogen las caricaturas de suicidas o los anillos hechos con pelo de la amada muerta. La otra agujita que me pinchó al respecto era el Alte Nationalgalerie donde las estatuas eran demasiado expresivas.

Que si los prerafaelitas Waterhouse que si Las ruinas de Eldena de Friedrich. Pero son referencias del despiste, el romanticismo anglosajón nos resulta todavía demasiado éxotico.

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